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Pérdidas de Energía

Las pérdidas de energía son equivalentes a la diferencia entre la energía comprada y la energía vendida y pueden ser clasificadas en pérdidas técnicas y no técnicas. Las pérdidas técnicas se relacionan con la energía que se pierde durante el transporte y distribución dentro de la red como consecuencia del calentamiento natural de los transformadores y conductores que transportan la electricidad desde las centrales generadoras a los clientes. Estas pérdidas normalmente aumentan en proporción al volumen de energía distribuida (como fue el caso de la Compañía en los últimos años). Las pérdidas técnicas constituyen un factor nominal para las distribuidoras de energía y no pueden ser eliminadas por completo, aunque es posible reducirlas mediante mejoras en la red. La Compañía considera que el nivel de pérdidas técnicas es de alrededor del 7% en países con redes de distribución similares a la suya. Las pérdidas no técnicas representan el saldo restante de las pérdidas de energía de la Compañía y obedecen principalmente al uso clandestino del servicio de la Compañía y a errores administrativos y técnicos.

Las pérdidas de energía hacen necesario que la Compañía compre más energía para satisfacer la demanda aparente, aumentando así los costos. Además, los usuarios conectados clandestinamente en general consumen más electricidad que el nivel promedio de consumo para su categoría. La Compañía no puede recuperar de los clientes el costo de electricidad comprada por encima del factor de perdida fijado en 10% (en promedio) en los términos de la concesión. Por lo tanto, la reducción de las pérdidas de energía reduce la cantidad de energía que la Compañía debe comprar para satisfacer la demanda aparente pero que no puede facturar, y aumenta la cantidad de electricidad efectivamente vendida.

En oportunidad de la privatización del sector eléctrico en 1992, el total de pérdidas de energía de la Compañía era de aproximadamente el 30%. En ese momento las pérdidas no técnicas de la Compañía se estimaban en el 21%, con más de la mitad de esa cantidad originada en fraude y uso clandestino del servicio de la Compañía.  En respuesta al elevado nivel de pérdidas, la Compañía implementó un plan de reducción de pérdidas en 1992 que se centraba principalmente en la medición precisa del consumo de energía a través de inspecciones periódicas, la reducción de errores administrativos, la regularización de las villas de emergencia, la reducción de conexiones
ilegales directas,  la prestación de servicios a villas de emergencia y la reducción de pérdidas técnicas.

En el año 2000, las pérdidas de energía de la Compañía rondaban la tasa ideal del 10% establecida en el contrato de concesión y reflejada en las tarifas. Sin embargo, como consecuencia de la crisis económica, política y social que estalló en 2001, el nivel de pérdidas de energía comenzó a escalar nuevamente debido a los mayores niveles de pobreza y morosidad en los pagos. El control de uso clandestino por el personal de Edenor se vio a menudo obstaculizado por las agresiones cada vez más frecuentes que sufría el personal por parte de los clientes durante las visitas de control. Tales incidentes fueron menos frecuentes durante 2004 debido a la mejora en las condiciones socioeconómicas y las iniciativas de la dirección de la Compañía.

En razón de ineficiencias vinculadas con la reducción de las pérdidas de energía por debajo del nivel al cual son reembolsadas a la Compañía en virtud de los términos de la concesión, la Compañía no prevé reducir significativamente su nivel de pérdidas.

En la actualidad, el objetivo de la Compañía es mantener las pérdidas de energía en un nivel óptimo,  tomando en cuenta el costo de reducción de dichas pérdidas y en el nivel al cual, en virtud de los términos de la concesión, se reembolsa a la Compañía el costo de tales pérdidas. Los procedimientos de la Compañía para mantener un nivel óptimo de pérdidas se concentran en mejorar las cobranzas para garantizar que los clientes paguen el total de la electricidad que consumen y en realizar inversiones en la red para controlar las pérdidas técnicas.

Para reducir el uso clandestino de electricidad, la Compañía ha implementado tecnologías especiales y de supervisión, tales como redes considerablemente más altas a las que no puede accederse utilizando escaleras comunes, defensas cerca de los postes de luz, cables concéntricos, medidores reforzados y corte del servicio de electricidad, entre otros recursos. La Compañía está probando otros programas, que incluyen enseñar a los clientes de bajos recursos cómo racionar el consumo de energía, brindarles la opción de pagar en cuotas y la instalación de 4.800 medidores con consumo prepago. La Compañía también programa impulsar a través de subsidios la instalación de lámparas especiales de bajo consumo.

La decisión definitiva respecto de la implementación de estas medidas de venta de energía en gran escala se encuentra actualmente sometida a consideración del ENRE. Asimismo, el Gobierno Nacional ha implementado un programa a través del PRONUREE (Programa Nacional de Uso Racional y Eficiente de la Energía) para distribuir lámparas de bajo consumo a sus clientes, a través de acuerdos con los gobiernos municipales. En 2012, 2011 y 2010, se distribuyeron más de 3.000.000 lámparas de bajo consumo entre los clientes de la Compañía en el marco de este programa.

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